Primer paso
8. de junio de 2020. A las doce del mediodía, la caja estaba en la escalera. A las cinco de la tarde, la cinta de correr estaba en el salón.
944,90 €. Ciento diez kilos de hierro capaz de ir a veintidós kilómetros por hora.
Sabía que tenía que hacer algo conmigo mismo. Pero no quería volver a empezar a hacer ejercicio. Así que tomé el camino más fácil que era capaz de tomar en aquel momento. Quince minutos de caminata al día. No era capaz de más en ese entonces. Tres días después me subí a la báscula. 155,3 kg.
En los primeros tres meses bajaron nueve kilos. En los once meses siguientes, tres.
Escribo sobre esta cinta en el libro — capítulo "Ascenso desde la sombra del pasado", subcapítulo "Cada paso tiene su significado".